La disrupción digital no trata sólo de tecnología sino, sobre todo, de estrategia empresarial y riesgo

La disrupción digital está desafiando a los sectores tradicionales y transformando la cadena de valor en los negocios, lo que implica la necesidad de adaptarse rápido a los cambios, recurrir a nuevas estrategias empresariales y ser capaces de asumir riesgos. Así lo plantean  Gerard Olivé, fundador y presidente de BeRepublic y BeAgency y cofundador y copresidente de Antai Venture BuilderOscar Pierre, fundador y CEO de Glovo y Jaime Rodríguez de Santiago-Concha, country manager de Blablacar en España y Portugal, en la mesa redonda “Claves para entender y anticipar la disrupción digital”, coorganizada por ESADE Alumni, BeRepublic y BeAgency y moderada por el periodista Manel Fuentes.

El miedo al fracaso impide a las grandes compañías innovar, avanzar y emprender”, apunta Manel Fuentes. Pero, “en medio de una oleada de disrupciones”, que, según apunta Manel parecen llegar cada vez con más fuerza, las startups surgen como competencia en un entorno de mucho riesgo, que exige gran agilidad y se caracteriza por la innovación constante de modelos de negocio, estrategias de entrada al mercado y esquemas de monetización.

El propio CEO de Glovo asegura que “nuestros negocios no son tan distintos de los tradicionales”, por lo que la diferencia está en “saber dar respuesta a las necesidades surgidas en el nuevo contexto con productos útiles que se conviertan en imprescindibles”, complementa Gerard Olivé, porque “no se trata sólo de tecnología o digitalización sino, sobre todo, de estrategia empresarial”.

Gerard continúa asegurando que los emprendedores digitales se rigen por una metodología, rigor y experiencia que nada tienen que envidiar a la empresa tradicional. La monetización es clave pero “debe llegar cuando el servicio que ofreces realmente está generando valor para los usuarios. En muchos casos es mejor esperar a tener masa crítica en un territorio global, que no limitarse solo a España”, insiste.

Facilitar el acceso a los servicios

Por otro lado, Jaime Rodríguez de Santiago-Concha asegura que cuando un negocio como el de Blablacar (red P2P) gana escala, permite satisfacer necesidades que antes no estaban cubiertas”, poniendo en valor la economía colaborativa. Para él, esta responde a la creciente necesidad de hacer un uso más eficiente de los recursos “en un planeta cuya población sigue aumentando exponencialmente, y cuyos recursos son cada vez más escasos”, afirma.

En este sentido, el country manager de BlaBlaCar observa “un cambio de tendencia hacia un modelo de economía basado en poder tener acceso a productos y servicios, y no tanto en su posesión”. “Igual que un día digitalizamos la información para que fuera accesible a todo el mundo, ahora también estamos digitalizando el mundo físico, independientemente de que luego la experiencia de los servicios que se ofrecen sea offline”.

Y el cambio no viene solo por tener ese acceso fácil a los recursos: “el usuario cada vez aprecia más su tiempo y está dispuesto a para para que las empresas se lo pongan fácil y le ayuden a aprovecharlo al máximo”, añade Oscar Pierre. Aquí, recuerda Gerard Olivé, “el elemento que realmente lo ha cambiado todo es el móvil: el tiempo, el espacio, la manera de consumir y de comunicarse”.2

Oportunidades y riesgos para la compañía tradicional

En un entorno donde las grandes oportunidades conviven con tantos riesgos, las compañías y los sectores más tradicionales se están viendo desafiados por la constante disrupción de las startups, lo que está generando fricciones en el mercado y su regulación. “En España no hemos encontrado grandes barreras por parte de la administración, pero tal vez hemos encontrado menos apoyo que en otros países: en Francia o Alemania, por ejemplo, se están proponiendo rebajas de peaje para quienes comparten coche”. “Es necesaria una mayor promoción de la innovación desde las instituciones, tanto a través de políticas de estímulo como en la regulación”, comenta el country manager de BlaBlaCar para España y Portugal.

También ha instado a los reguladores del ámbito de la economía colaborativa “a entender realmente qué modelos se están regulando y a atender a sus especificidades”, ya que “la hiper-regulación de los sectores tradicionales nos lleva a veces a fallos de mercado”.

Por su parte, Gerard Olivé afirma que “en los sectores tradicionales, el éxito no está tan recompensado como está penalizado el error”, y es ahí donde “las universidades y centros educativos juegan un rol clave en transmitir a los estudiantes la cultura del emprendimiento”, asegura Oscar Pierre.

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